Entre las corrientes arquitectónicas que trascienden el paso del tiempo, el estilo Tudor se distingue por su historia, personalidad, fuerza visual y elegancia. Aunque sus orígenes se remontan al siglo XVI en Inglaterra, hoy su reinterpretación moderna, conocida como Neo Tudor, se imprime en espacios que buscan una conexión con lo clásico sin perder funcionalidad.
El estilo Tudor surgió como una transición entre el gótico tardío y el renacimiento. En sus orígenes, estaba asociado a las residencias de la nobleza y se convirtió rápidamente en sinónimo de sofisticación y buen gusto. Sus techos a dos aguas, entramados de madera a la vista, grandes chimeneas y vitrales decorativos, lo convierten en un estilo fácilmente reconocible.
También es característico el diseño ornamental que rodea las ventanas, conocido como tracería, así como las aberturas altas y estrechas, denominadas ventanas ojivales. Utilizando materiales nobles, el estilo Tudor se aplicó tanto en residencias elegantes como en construcciones más sencillas, dejando una influencia marcada en movimientos posteriores.
Hacia mediados del siglo XIX, una reinterpretación del estilo original recuperó sus elementos más distintivos y los combinó con nuevas técnicas constructivas. Así nació el estilo Neo Tudor, que pronto cruzó el Atlántico de la mano de arquitectos formados en Europa, quienes promovían una fusión entre tradición y modernidad que, aún hoy, mantiene su encanto atemporal.
El legado del estilo Tudor en una casona centenaria
En este cruce entre pasado y presente se inscribe la historia de la casona principal de Scratch House. Diseñada por el arquitecto danés Morten Ronnow, y construida en 1920, representa un testimonio actual del estilo Tudor en las Sierras Chicas de Córdoba.



Cien años después, la casona fue restaurada respetando su esencia original, y reconvertida en un hotel boutique. De este modo, cinco habitaciones fueron reacondicionadas para ofrecer una experiencia de alojamiento cálida y tranquila.
Asimismo, tres casas privadas se distribuyen en puntos estratégicos del parque, y están pensadas para quienes buscan mayor privacidad y conexión con el entorno.
Con pileta, solárium con vista a las sierras, actividades de bienestar, masajes, propuestas gastronómicas y paquetes personalizados, cada estadía está pensada para descansar y relajarse.
Te invitamos a conocer Scratch House, un lugar donde la naturaleza se fusiona con la historia para ofrecer experiencias a medida.



